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Paola del Bosco

“Por eso cuando uno se da cuenta que el amor además de sentimientos, es también una cuestión de intelecto y prudencia, y también de voluntad, y aquí llega la cuestión, se da cuenta que amar a alguien, no es sentirse bien con él, sino hacer sentir bien a otro. Cuando dos personas son capaces de tener esta misma forma de pensar, son dos personas que pueden casarse. Uno se siente bien con tantas personas y sin embargo no las quiere. Amar significa que el otro crezca, que el otro sea tal cual Dios lo ha pensado durante toda la vida, para que el otro se realice como es, lleno, único, irrepetible. Cuando somos capaces de vivir de esta manera, quizá la vida se nos haga más fácil y la del otro también”. (P. Ariel Busso)

“Este es un llamado que me hago a mi misma, y a todos los padres. Que descubramos, cuidadosamente, de manera esmerada, con precisión de órfebre todos los aspectos positivos de la personalidad del chico que está frente a nosotros para que nosotros lo eduquemos. Probablemente, es un trabajo que exige tiempo, exige atención, exige silencio, exige reflexión, pero no va a ser sin frutos. Por eso hay que esmerar esta capacidad de mirada interior, también de empatía, de sensibilidad como ellos sienten. Uno podría empezar esta búsqueda para el reconocimiento adecuado, con la pregunta ¿cuál es su don? Sé que tiene uno, en qué está haciendo bien las cosas, en cuáles aspectos espontáneos de su personalidad aparecen rasgos que son buenos para su crecimiento. Yo les aseguro, creo que puedo asegurarlo en un 100% que vamos a descubrir siempre algo”.

Raúl Medina Fernández

“Como en todas las cosas tenemos que tener una disciplina para el amor. El amor no se fabrica, no es un hada que viene y nos toca para amar. La disciplina implica ordenar nuestro pensamiento para que el otro al que amamos, esté presente en nuestro pensamiento para poder gestar las acciones y comportamientos que nos permitan disfrutar de aquel que amamos. Si por las vicisitudes de la jornada sacamos de nuestra mente lo que amamos, difícilmente aparezcan las acciones, los comportamientos, las actitudes. Si cuando vamos a casa, después de un día agotador, no procuramos en la imaginación preparar el encuentro con el amado, seguramente ése encuentro no se produce, porque vamos a seguir enfrascados en lo nuestro, y no pensando que llegamos al lugar donde nos esperan con afecto, con cariño, con otra persona que quiere el encuentro con la persona amada”.

Cristián Conen

“Es importante entonces que el joven advierta qué tipo de unión viene como propuesta de la naturaleza. No cualquier tipo de unión. Para ver la propuesta de la naturaleza, hay que ver las tendencias que existen entre varón y mujer. Obviamente, la primera tendencia es la atracción sexual. La atracción es siempre una invitación a la unión. Ahora, ¿a qué tipo de unión se invita a unirse?, basta analizar cuáles son las tendencias del enamoramiento entre varón y mujer:
1) Tienden a estar juntos: lo normal en dos personas enamoradas es que quieran estar juntas. Lo anormal es que quieran estar separadas. Si están separados se extrañan. “Deseo estar con vos”.
2) El enamoramiento suspende la predisposición que una persona tiene a conocer íntimamente a otras. Cuando uno está enamorado, no tiene intenciones de conocer a otras mujeres o a otros hombres. El amor hace exclusiva esta tendencia. “Deseo estar solo con vos”.
3) Tercera tendencia: es tan fantástico lo que uno vive cuando está enamorado, ese nuevo ser que uno se percibe que es, que a veces se encuentra haciendo sacrificios por otra persona que no era capaz de hacer por nadie, que uno no quiere que pase lo que le pasa. “Deseo estar siempre con vos”.
4) Cuarta tendencia: es la fecundidad. No es solo dar vida a otro ser humano, esa es la máxima expresión de la fecundidad. Pero la fecundidad del enamoramiento tiene muchas más manifestaciones. Consiste en dar nueva vida a las cosas y situaciones que se relacionan con su historia, (canciones, lugares, etc) “deseo recrear todo con vos”. Entonces ¿que es lo que viene de la naturaleza, amorosamente hablando?, no cualquier unión. No una unión abierta porque frustraría el “deseo estar solo con vos”, no una unión pasajera, porque frustaría el “deseo estar siempre con vos”, y no una unión infecunda, porque frustaría el “deseo recrear todo con vos”. Lo que la humanidad ha llamado una unión exclusiva, permanente y fecunda, con todos los matices culturales, en cuanto a la forma de celebrar esa entrega, es el matrimonio.

Amamos con todo lo que somos. Somos corazón y cabeza. Debemos amar con corazón y cabeza, pero la segunda cuestión es que que debemos amar con todo lo que somos adecuados e integrados, es decir que la cabeza gobierne el corazón. No quiere decir gobernar, mutilar al corazón, suprimir al corazón. ¿Por qué, la inteligencia y la voluntad deben gobernar el mundo de las emociones, de los sentimientos y de los impulsos? Porque ve más, vemos todo el bien integral del otro, no vemos solo lo que nos provoca placer, sino que la cabeza puede ver lo que es la vocación de la otra persona, sus sueños, lo que le alegra, lo que le entristece, lo que le hace la vida agradable, lo que lo desarrolla”


“¿Qué es lo debido de los padres a los hijos?. Existe un desarrollo de la vida humana durante nueve meses en el útero materno. Pero después existe un desarrollo de la vida humana durante 20 años, fuera del útero materno. Es decir, lo que le deben los padres a los hijos es el servicio integral a la vida engendrada, el desarrollo de la vida engendrada en esos nueve meses. ¿Y cómo se desarrolla adecuadamente durante más o menos 20 años, que es lo que dura el proceso de educación, hasta que teóricamente puedan volar solos?. No hay reglas básicas, pero hay criterios básicos. Los dos criterios básicos son la autoridad y la ternura o calidez afectiva. Detrás de autoridad leamos, exigencia, normas, pautas, criterios, sanciones, estímulos, encargos. Detrás de calidez afectiva leamos presencia, disponibilidad, atención, expresión física, ternura, cariño, sonrisa. Está estudiado desde la psicología evolutiva y de la pedagogía en los últimos 30 años que no cualquier estilo de paternidad y maternidad, desarrolla y promueve los procesos de maduración de un hijo. El estilo óptimo es el “autoritativo” que es una combinación adecuada de autoridad y de ternura. Autoridad que deberá adaptarse en su ejercicio a la edad evolutiva del hijo. No es lo mismo la exigencia y la expresión de esa autoridad en un hijo de primera, segunda y tercera infancia, que en la adolescencia. Lo mismo la expresión de la ternura. Básicamente un estilo autoritativo, es una combinación adecuada de autoridad y de ternura, que promueve los factores de maduración de un hijo que fundamentalmente son:
1- La autovaloración positiva pero realista de sí mismo.
2- La fortaleza de su personalidad, sobre la base de la adquisición de valores.
3- La disposición al esfuerzo.
4- El sentido de la responsabilidad, el hacerse cargo de las decisiones y de las opciones.
5- El sentido del compromiso.
6- La empatía: la capacidad de alegrarse con las alegrías del próximo, y entristecerse con las tristezas del próximo.
7- La capacidad de enfrentar la frustración, el límite, el defecto que forma parte de nuestra condición humana.

Alfonso López Quintás

“El peor peligro que acecha al matrimonio es éste: que seamos fieles a una promesa y que esta fidelidad nos exima de ser fieles a un amor. El hombre voluble, que actúa a impulso de sus instintos, con su afán de ganancias inmediatas, no es creativo, no crea un campo de juego a través de los diversos instantes de la vida; queda preso de cada estímulo placentero. El H fiel y leal, no se aferra a lo prometido por terquedad, por afirmar su propia voluntad y ser hombre de palabra. Se adhiere a lo prometido con tanta mayor firmeza cuanto más alto es su valor. La promesa se cumple a lo largo del tiempo en virtud de la calidad de lo prometido.
Prometer es una actividad propia del hombre, pues sólo él es capaz de proyectar el futuro. Promete hoy para cumplir en adelante, en momentos en los que puede tener sentimientos distintos a los actuales. El acto de prometer implica soberanía de espíritu, capacidad de sobrevolar el tiempo y el espacio y actuar con independencia de los cambios que uno pueda experimentar. La unidad matrimonial, por ejemplo no se produce, (los objetos se producen) se va creando en cada uno de los momentos de la vida. Ser fiel es realizar esta labor creadora, no se reduce a aguantar.”

Louis Evely

“La verdad para ti ¿es una cosa o es una persona?”. Para nosotros es una persona. Por consiguiente no la posees nunca, sólo estás en relación viva con ella. Cuando te crees poseer a una persona, la has perdido. Una cosa, puedes poseerla; una cosa puedes conocerla, inventariarla, puedes describirla con exhaustiva minuciosidad. ¿Conoces la mejor definición de una persona? Es un ser cuyo futuro es inmediatamente mayor que su pasado y su presente. Una persona tiene un porvenir infinito: no necesitamos nada menos que la eternidad entera para desarrollar todas las virtualidades, para revelar todas las posibilidades que yacen en cada uno de nosotros.
El amor es la fe que uno cifra en el otro. La fe, la esperanza: todo eso va a la par. En el otro, siempre existe mucho más que lo que ya hemos descubierto en él. Amar a alguien es otorgarle crédito. Es esperar algo completamente distinto de lo que ya hemos encontrado. ¿qué esperás aún el uno del otro? ¿Esperás aún mucho más de lo que ya sabés?. La más hermosa definición que conozco del amor es la de Gabriel Marcel: amar a un ser es esperar en él para siempre”.