Archivo de la categoría: Medios de Comunicación

Santiago Bellomo, Filósofo y Educador

“Hay otro aspecto que me preocupa de los medios de comunicación que yo llamaría: “inflación de expectativas”. Los medios aunque no lo pretendan no solo son creadores de opinión, son creadores de expectativas. La gente va formando expectativas sobre su futuro, sobre su bienestar, a veces a partir de lo que los medios le presentan, y los medios inflan una expectativa que nunca va a ser resuelta.

Voy a poner un ejemplo: uno escucha a Alessandra Rampolla hablar sobre sexualidad y sobre posiciones, mecanismos, estrategias y nos relata un cierto modo de vivir la sexualidad. Ahora me pregunto ¿cómo es la sexualidad del hombre de la calle?. ¿Cuán cercana o lejana está de esto? ¿y cómo vive su sexualidad en función de esos parámetros? Los medios generan respecto de la sexualidad pero también de muchas otras cosas determinados parámetros y expectativas deseables. Y si esas expectativas son ilusorias, una posibilidad es decir: “bueno, estaba equivocado respecto de mis expectativas”.

Pero otra es decir: “no soy normal, porque no vivo mi sexualidad al modo que la describe Alessandra”. Esto por ejemplo con los adolescentes pasa mucho. El cuerpo de las adolescentes y no tan adolescentes. ¿cómo tiene que ser el cuerpo de una adolescente o mujer normal? Si uno se orienta por lo que muestran los medios: es un cuerpo medio irreal porque es tan delgado que si yo pretendo ser eso tengo que violentar mi propia naturaleza, y es lo que de hecho por desgracia pasa en muchos casos. Por llegar al ideal presentado por los medios, que es un ideal no real paradójicamente, la realidad es violentada a una gimnasia demasiado artificial.”

Editorial en el programa “De Voces y Ecos” de Ricardo Torres Brizuela y Enrique Bianco

“Como primera aproximación, la idea que parece más elemental, más básica e intrínseca del hombre es que la libertad de expresión, sin censura, sin condicionamientos ideológicos, políticos, religiosos, etc. es una parte constitutiva y esencial de la democracia. Esto tiene que ver con algo que resulta inherente al hombre en su esencia, cual es la posibilidad de pensar, y si piensa evidentemente tiene la necesidad de expresar, de manifestar y de comunicar su pensamiento. No hay sistema en el mundo que prohíba pensar, el hombre está llamado a ser libre en su pensamiento y en su manifestación. De allí que necesariamente, la libertad de pensamiento lleve a la libertad de expresión.

Pero también nuestra preocupación pasa porque en esa libertad de expresión que se traduce en la libertad de prensa, esté al servicio integral del hombre, mostrando la verdad, la belleza, la bondad, sin dejar de trasmitir lo que ocurre en el mundo. En este sentido los MCS adquieren esta ambigüedad propia de los instrumentos creados por los hombres, pueden transmitir cosas valiosas o disvaliosas. El desafío que tenemos todos los que queremos comunicar algo, es siempre difundir lo valioso que tiene el ser humano, la creación, la vida, la verdad, la belleza, etc. Lo difícil nos parece es entender no tanto qué es lo que se trasmite sino a qué clase de hombre se trasmite.

Si yo comunicador creo que detrás de la pantalla o del receptor está un simple consumidor, trataré de acrecentar este “apetito” de tener más y reofreceré un sinfín de opciones para ello. Si yo creo que hay un hombre que se regodea de los males del mundo, que se alimenta de las crisis, y nada más que crisis, pues bien, les daré un cocktail explosivo y sórdido de las distintas bajezas humanas. Pero si en cambio, pienso que estoy frente a un hombre integral que tiene un cuerpo pero que también tiene un espíritu que tiene una dimensión relacional que necesita encontrarse con otros hombres y fundar una comunidad que se rija por la justicia por la libertad y por el amor y la solidaridad, trataré de mostrarles formatos creibles que evidencien que a pesar de todo la vida es algo para construir y que es digna de vivirse.”

Carlos Alvarez Teijeiro, Dr. en Ética de la Comunicación

“Hay una cierta incapacidad de los medios, sobre todo de los medios audiovisuales para dar cuenta de la complejidad de lo real. Me parece que muchas veces en contra de una visión supuestamente liberada de la realidad, como pueden ser sobre la belleza o sobre el amor, se esconden visiones completamente represivas en la medida en que elementos de la realidad que son muy ricos, como puede ser el amor son presentados solo en alguna de sus dimensiones, quizás en sus dimensiones estrictamente sensitivas y me parece que en el discurso estamos liberando al amor o estamos liberando a la belleza, en realidad estamos reprimiendo muchísimas de sus dimensiones.”

Cuento de las Plumas

“Una mujer que solía criticar mucho a las personas que vivían en su pueblo, sintió la necesidad de arrepentirse y fue a ver al cura párroco de ese pueblo. A él le contó que se sentía cansada por hablar mal de tanta gente y venía a pedir perdón. El cura era un religioso de muchos años y con mucha experiencia, y quiso además de perdonarla en nombre de Dios enseñarle una lección.

Entonces, le dio la absolución y le dijo que tenía que cumplir consecuentemente con una penitencia. Ésta consistió en sacarle las plumas a una gallina y repartirlas por la calle principal del pueblo donde vivía, y cuando terminara de hacerlo volviera a recorrer la calle recogiéndolas de nuevo. Una vez concluida la tarea le pidió que volviera a hablar con hablar con él. Por supuesto, la mujer no comprendía de qué se trataba la penitencia pero como quería cumplir con el cura y aliviar su pena, fue con una gallina y repartió ordenadamente las plumas por la calle principal del pueblo. Luego entonces, fue a ver nuevamente al cura, y le dijo:

“Padre ya cumplí con mi penitencia, repartí las plumas por la calle principal del pueblo”. – ¿Y que pasó? Le preguntó el cura. – Cuando terminé de recorrer la calle miré para atrás para recogerlas nuevamente como usted me había mandado, pero el viento se había llevado todas las plumas.

– Hija mía, así fue también con tus palabras.”