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San Agustín

“Amo una cierta luz, una voz, un perfume, un alimento, un abrazo que son la luz, la voz, el perfume, el alimento, y el abrazo del interior que hay en mí, donde ilumina mi alma una luz que ningún lugar puede albergar, donde suena una voz que el fluir de los siglos no puede llevarse, donde se derrama un perfume que ningún viento puede dispersar, donde se gusta un sabor que ninguna voracidad puede disminuir, donde se establece una relación que ninguna sociedad puede romper. Todo eso amo cuando amo a Dios.”

Cuenta tu jardín
por las flores
no por las hojas caídas.

Cuenta tus días

por los triunfos conseguidos
y no por las penas habidas.

Cuenta tus noches

por las estrellas
no por las sombras.

Cuenta tu edad

por lo que tienes en el corazón
y no por tus años.
Así es la cuenta de Dios.

 

Papa Juan Pablo II, Conferencia Mundial de las Religiones por La Paz

“El hecho de que hayamos venido a Asís desde todos los rincones del mundo es en sí mismo un signo de ese camino común que la humanidad debe recorrer. O aprendemos a caminar juntos en paz y armonía o quedamos a la deriva y nos arruinamos y arruinamos a los demás. Esperamos que este peregrinaje a Asís nos haya enseñado a reconocer el origen común y el destino común de la humanidad.

Ojalá veamos por adelantado lo que Dios desearía que fuera la historia de la humanidad: un viaje fraternal en el que nos acompañemos unos a otros hacia el objetivo trascendental que ha preparado para nosotros.

Hemos descubierto que las cosas que nos unen son más importantes que las que nos separan. Hemos encontrado que tenemos en común: la certeza de una unidad fundamental de la familia humana; de la igualdad y la dignidad de todos los hombres; el sentimiento de intangibilidad de cada uno y de su conciencia; el sentimiento del valor de la comunidad humana; la conciencia de que el poder no es un derecho; de que el poder humano no puede bastarse a sí mismo y que no es absoluto; la fe en que el amor, la piedad, la abnegación y la fuerza del espíritu y la sinceridad tienen un peso mayor que el odio, la hostilidad y el egoísmo; el sentimiento de la necesidad de comprometerse del lado de los pobres y de los oprimidos en la lucha contra los ricos y los opresores; la profunda esperanza de que la buena voluntad termina triunfando”.

C. S. Lewis, Cartas del diablo a su sobrino

“La búsqueda, implica moverse, es decir no dejarse estar o ser indiferentes. En el libro “Cartas del Diablo a su sobrino” de C.S. Lewis, el diablo instruye a su sobrino sobre las técnicas más eficaces para tentar a los hombres. Le dice que la táctica no es buscar la debilidad sino la indiferencia.

A los hombres buenos no se les debe persuadir para que hagan mal, sino para que no hagan nada de nada. El diablo le dice a su sobrino: -“Lo más importante es que nuestro cliente se sienta cómodo. No debes permitir que algo lo intranquilice o le perturbe. Si se llega a preocupar lo más mínimo por cualquier cosa trascendente, debes distraerle al punto el tema, por ejemplo, haciéndole pensar en lo que va a comer, que se preocupe que nada perturbe su digestión.

Mi trabajo como diablo es dedicarme a la gente mala. El tuyo es convertirlos en unos despreocupados del todo”

Niña tiritando de frío

“Por la calle vi una niña tiritando de frío dentro de su ligero vestidito y con pocas perspectivas de conseguir una comida decente. Me encolericé y le dije a Dios, ¿por qué permites estas cosas? ¿por qué no haces nada para solucionarlo? Durante un rato, Dios guardó silencio.

Pero aquella noche, de improviso me respondió: -ciertamente que he hecho. Te he hecho a ti.”