Archivo de la categoría: Esperanza

Miguel de Unamuno, Escritor

“El sultán sale una mañana rodeado de su fastuosa corte. A poco de salir encuentran a un campesino, que planta afanoso una palmera. El sultán se detiene al verlo y le pregunta asombrado.

– Oh, anciano!, plantas esta palmera y no sabes quiénes comerán su fruto… muchos años necesita para que madure, y tu vida se acerca a su término. El anciano lo mira bondadosamente y luego le contesta:

– Oh sultán! Plantaron y comimos, plantemos para que coman.

El sultán se admira de tan grande generosidad y le entrega cien monedas de plata, que el anciano toma haciendo una zalema, y luego dice: -¿Has visto, ¡oh, rey!, cuan pronto ha dado fruto la palmera? Más y más asombrado, el sultán, al ver cómo tiene sabia salida para todo un hombre del campo, le entrega otras cien monedas. El ingenioso viejo las besa, y luego contesta prontamente: -¡Oh, sultán!, lo más extraordinario de todo es que generalmente una palmera sólo da fruto una vez al año y la mía me ha dado dos en menos de una hora. Maravillado está el sultán con esta nueva salida, ríe y exclama dirigiéndose a sus acompañantes:

– ¡Vamos…, vamos pronto! Si estamos aquí un poco más de tiempo este buen hombre se quedará con mi bolsa a fuerza de ingenio”.

“Jamás desesperes, aún estando en las mas sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecundante.”

Roberto Aras, Dr. en Filosofía

“La esperanza es algo más complejo que solamente una virtud. Es una pasión, es decir aquello que nos mueve. Es interesante marcar la relación que existe entre esperanza y magnanimidad, porque esta atracción al futuro que nos implica la esperanza o el objeto de la esperanza significa que nosotros nos estamos moviendo en una dirección apasionante, por eso lo de la pasión de la esperanza.”

 

Canción de Miley Cyrus

La Subida

“Casi puedo verlo,
este sueño que estoy soñando,
pero hay una voz dentro de mi cabeza
diciendo tu nunca lo alcanzarás.

Cada paso que doy,
cada movimiento que hago,
me hace sentir perdida, sin dirección,
mi fe tiembla.

Pero yo,
tengo que seguir intentando
debo mantener mi cabeza alta.

Siempre habrá otra montaña,
siempre voy a querer que se mueva,
siempre va a ser una batalla cuesta arriba,
a veces voy a tener que perder.

No se trata de la rapidez con la que llegar,
no se trata de lo que me espere al otro lado,
es la subida.

Las luchas a las que me enfrento,
las oportunidades que tomo,
a veces me golpeo,
pero no me estoy rompiendo.

Tal vez no lo sé, pero
estos son los momentos que más voy a recordar si
solo tienes que seguir adelante.

Y yo,
tengo que ser fuerte,
solamente seguir peleando.

Siempre habrá otra montaña,
siempre voy a querer que se mueva,
siempre va a ser una batalla cuesta arriba,
a veces voy a tener que perder.

No se trata de la rapidez con la que llegar,
no se trata de lo que me espere al otro lado,
es la subida.

Sigue moviéndote,
seguir subiendo,
mantener la fe,
Todo se trata, de la subida,
manten la fe, manten la fe.”

Rudyard Kipling

Si…

“Si puedes mantener en su lugar tu cabeza cuando todos a tu alrededor, han perdido la suya y te culpan de ello.

Si crees en ti mismo cuando todo el mundo duda de ti,
pero también dejas lugar a sus dudas.

 Si puedes esperar y no cansarte de la espera;
o si, siendo engañado, no respondes con engaños,
o si, siendo odiado, no te domina el odio.
Y aun así no pareces demasiado bueno o demasiado sabio.

Si puedes soñar sin que los sueños te dominen;
Si puedes pensar y no hacer de tus pensamientos tu único objetivo;
Si puedes conocer al triunfo y la derrota,
y tratar de la misma manera a esos dos impostores.
Si puedes soportar oír toda la verdad que has dicho,
tergiversada por malhechores para engañar a los necios.
O ver cómo se rompe todo lo que has creado en tu vida,
y agacharte para reconstruírlo con herramientas maltrechas.

Si puedes amontonar todo lo que has ganado
y arriesgarlo todo a un solo lanzamiento ;
y perderlo, y empezar de nuevo desde el principio
y no decir ni una palabra sobre tu pérdida.
Si puedes forzar tu corazón y tus nervios y tus tendones,
para seguir adelante mucho después de haberlos perdido,
y resistir cuando no haya nada en ti
salvo la voluntad que te dice: “Resiste!”.

Si puedes hablar a las masas y conservar tu virtud.
o caminar junto a reyes, y no distanciarte de los demás.
Si ni amigos ni enemigos pueden herirte.
Si todos cuentan contigo, pero ninguno demasiado.
Si puedes llenar el inexorable minuto,
con sesenta segundos de lucha bravía…

Tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,
y lo que es más: serás un hombre, hijo mío.”

Cuento del Cacique

“Día luminoso. Un viejo cacique de una tribu estaba teniendo una charla, con sus nietos, acerca de la vida. Él les dijo: Una gran pelea está ocurriendo dentro de mi. Es entre dos lobos:

Uno de los lobos es maldad, temor, ira, envidia, dolor, rencor, avaricia, arrogancia, culpa, resentimiento, inferioridad, mentiras, orgullo, competencia, superioridad, egolatría.

El otro es bondad, alegría, paz, amor, esperanza, serenidad, humildad, dulzura, generosidad, benevolencia, amistad, empatía, verdad, compasión, y fe.

Esta misma pelea está ocurriendo dentro de ustedes, y dentro de todos los seres de la tierra.

Lo pensaron por un minuto. Y uno de los niños le pregunto a su abuelo: ¿Cual de los lobos ganará?

Y el viejo cacique respondió, simplemente… EL QUE VOS ALIMENTES.”