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Cuento del Paracaídas

Juan era piloto de un cazabombardero en la guerra de las Malvinas. Después de muchas misiones en combate, su avión fue derribado por un misil. Juan se lanzó en paracaídas. Fue capturado y llevado a prisión. A su regreso a la Argentina, daba conferencias relatando su odisea y lo que aprendió en prisión. Un día estaba en un restaurante y un hombre lo saludó y le dijo:

-Hola.¿ es usted Juan, el que era piloto en las Malvinas y fue derribado?

-¿Usted como sabe eso? Le preguntó Juan.

El hombre respondió: -porque yo doblaba su paracaídas y al parecer funciono bien ¿verdad?
Juan casi se ahogó de la sorpresa y con mucha gratitud le respondió. “claro que funcionó. Si no hubiera funcionado no estaría aquí hoy”.
Estando Juan solo esa noche no pudo dormir meditando. Se preguntaba cuántas veces vió en la base a ese hombre y nunca le dijo ni buenos días. Pensó también en las horas que ese marinero pasaba enrollando los paracaídas de los pilotos. Teniendo en sus manos lo que le salvaría la vida a alguien que no conocía. 
Ahora Juan, comienza sus conferencias preguntándole a la audiencia: ¿Quién dobló hoy tu paracaídas?. Todos tenemos a alguien cuyo trabajo es importante para que nosotros podamos salir adelante. Todos necesitamos muchos paracaídas en el día. Uno físico. Uno emocional. Uno mental. Y uno espiritual. A veces en los desafíos que la vida nos lanza a diario. Perdemos la vista de lo que es verdaderamente importante y las personas que nos salvan en el momento oportuno. Sin que se lo pidamos.
-Dejamos de saludar, dejamos de dar las gracias,dejamos de felicitar a alguien por su trabajo.
Hoy. Esta semana, este año, cada día… tratá de observar y darte cuenta… Quien dobla tu paracaídas? En tu casa, en tu familia, con tus amigos, y agradecérselos día a día.

Paola Delbosco

“Si solo quedara la fase del enamoramiento, quizás no saldría de la persona, el costado más rico del amor que no es el que busca en el otro lo que puede darnos, sino que descubre en uno mismo la capacidad de hacer feliz al otro. NO es solo pasivo, o lo que me pasa. El amor es expansividad siempre. El amor es centrífugo, no centrípeto.”

Papa Francisco

“No existe familia perfecta. No tenemos padres perfectos, no somos perfectos, no nos casamos con una persona perfecta ni tenemos hijos perfectos. Tenemos quejas de unos a otros. Nos decepcionamos los unos a los otros. Por lo tanto, no existe un matrimonio saludable ni familia saludable sin el ejercicio del perdón. El perdón es vital para nuestra salud emocional y sobrevivencia espiritual.”