Todas las entradas de: Enrique Bianco

Alfonso López Quintás

“El peor peligro que acecha al matrimonio es éste: que seamos fieles a una promesa y que esta fidelidad nos exima de ser fieles a un amor. El hombre voluble, que actúa a impulso de sus instintos, con su afán de ganancias inmediatas, no es creativo, no crea un campo de juego a través de los diversos instantes de la vida; queda preso de cada estímulo placentero. El H fiel y leal, no se aferra a lo prometido por terquedad, por afirmar su propia voluntad y ser hombre de palabra. Se adhiere a lo prometido con tanta mayor firmeza cuanto más alto es su valor. La promesa se cumple a lo largo del tiempo en virtud de la calidad de lo prometido.
Prometer es una actividad propia del hombre, pues sólo él es capaz de proyectar el futuro. Promete hoy para cumplir en adelante, en momentos en los que puede tener sentimientos distintos a los actuales. El acto de prometer implica soberanía de espíritu, capacidad de sobrevolar el tiempo y el espacio y actuar con independencia de los cambios que uno pueda experimentar. La unidad matrimonial, por ejemplo no se produce, (los objetos se producen) se va creando en cada uno de los momentos de la vida. Ser fiel es realizar esta labor creadora, no se reduce a aguantar.”

Louis Evely

“La verdad para ti ¿es una cosa o es una persona?”. Para nosotros es una persona. Por consiguiente no la posees nunca, sólo estás en relación viva con ella. Cuando te crees poseer a una persona, la has perdido. Una cosa, puedes poseerla; una cosa puedes conocerla, inventariarla, puedes describirla con exhaustiva minuciosidad. ¿Conoces la mejor definición de una persona? Es un ser cuyo futuro es inmediatamente mayor que su pasado y su presente. Una persona tiene un porvenir infinito: no necesitamos nada menos que la eternidad entera para desarrollar todas las virtualidades, para revelar todas las posibilidades que yacen en cada uno de nosotros.
El amor es la fe que uno cifra en el otro. La fe, la esperanza: todo eso va a la par. En el otro, siempre existe mucho más que lo que ya hemos descubierto en él. Amar a alguien es otorgarle crédito. Es esperar algo completamente distinto de lo que ya hemos encontrado. ¿qué esperás aún el uno del otro? ¿Esperás aún mucho más de lo que ya sabés?. La más hermosa definición que conozco del amor es la de Gabriel Marcel: amar a un ser es esperar en él para siempre”.

Cuento de las Piedras

“Un experto asesor de empresas en gestión del tiempo, quiso sorprender a los asistentes a su conferencia. Sacó de abajo del escritorio un frasco grande de boca ancha, lo colocó sobre la mesa, junto a una bandeja con piedras del tamaño de un puño y preguntó:
-¿Cuántas piedras piensan que caben en el frasco?
Después de que los asistentes hicieran sus conjeturas, empezó a meter piedras hasta que llenó el frasco. Luego preguntó:
-¿Está lleno?
Todo el mundo miró y asintió.
Entonces sacó de abajo de la mesa un cubo con piedras más pequeñas. Metió parte de esas piedras en el frasco y lo agitó. Las piedrecillas penetraron por los espacios que dejaban las piedras grandes.
El experto sonrió con ironía y repitió:
-¿Está lleno?
Esta vez los oyentes dudaron: Tal vez no. Bien. Y puso en la mesa un cubo con arena que comenzó a volcar en el frasco. La arena se filtraba en los pequeños recovecos que dejaban las piedras grandes y las pequeñas.
-¿Está lleno?, preguntó de nuevo.
-NO!!!, exclamaron los asistentes.
-Bien!!, dijo. Y tomó una jarra de agua de un litro que comenzó a verter en el frasco. El frasco aún rebosaba.
-Bueno, qué hemos demostrado?, preguntó.
Un alumno respondió:
-Que no importa lo llena que esté tu agenda, si lo intentas, siempre puedes hacer que quepan más cosas.
-No!!! Concluyó el experto. Lo que esta lección nos enseña, es que si no colocas las piedras grandes primero, nunca podrás colocarlas después, respondió.
-¿Cuáles son las grandes piedras en tu vida?
Dios, tu familia, tu país, tus amigos, las personas que quieres.
Recuerda, coloca primero las piedras grandes, el resto encontrará su lugar”.